Isolde Vaelmont
Durante toda su vida, Isolde cumplió con las obligaciones que imponía su apellido. Acudió a banquetes, festividades nobiliarias y reuniones donde cada gesto tenía un significado y cada palabra debía estar a la altura del linaje al que pertenecía. A ojos de quienes la conocieron, fue una joven que aceptaba su lugar y comprendía el deber de ser una Vaelmont.
Sin embargo, incluso la obediencia más prolongada tiene sus límites. La situación cambió cuando las decisiones de su familia comprometieron el futuro que le aguardaba. Por primera vez, Isolde se encontró ante una elección que no podía resolver acatando la voluntad de los suyos. Y, llegado el momento, decidió enfrentarse al destino que habían trazado para ella.
Desde entonces, la joven Vaelmont ha desaparecido de la vida pública. Su presencia dejó de ser habitual en los salones nobiliarios y no se ha vuelto a tener noticia fiable de su paradero. Quienes antes la veían participar en las celebraciones de su linaje ya no pueden dar razón de ella. Lo que ocurrió en privado continúa siendo objeto de especulación.
No obstante, su nombre sigue apareciendo en conversaciones discretas. Algunos rumores la sitúan tras las murallas de Ravenscar aunque ninguna fuente ha podido confirmar su presencia. Se desconoce si se trata de un rastro verdadero o de una suposición alimentada por el silencio que rodea su desaparición.
Una cosa parece clara: Isolde Vaelmont pasó años cumpliendo con el destino que otros habían trazado para ella. Cuando llegó el momento de aceptarlo sin reservas, eligió desafiarlo. Ahora, su paradero es desconocido y las circunstancias de su desaparición permanecen envueltas en incertidumbre.
«No nací para ser la pieza que otros mueven sobre un tablero.»




