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Oneiros el Durmiente
La divinidad suprema, conocida como el Durmiente. Su sueño está ligado al equilibrio del mundo y a la continuidad de la vida.
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Oneiros el Durmiente
Oneiros ocupa el lugar central en las creencias religiosas de estas tierras. Conocido como el Durmiente, es venerado como una divinidad que vela por la humanidad mientras permanece sumida en un sueño cuya naturaleza y duración se desconocen. Su presencia forma parte de la vida cotidiana: templos y capillas consagrados a él se alzan por toda la región, mientras su símbolo puede encontrarse también en los hogares. Las oraciones, las ceremonias y las enseñanzas dedicadas a su figura se transmiten de generación en generación.
La doctrina tradicional sostiene que el sueño de Oneiros mantiene el mundo en equilibrio. Mientras el Durmiente no despierte, las estaciones seguirán su curso, las cosechas prosperarán y la vida continuará. Su despertar, por tanto, no es una posibilidad que inspire esperanza, sino un acontecimiento que muchos prefieren no imaginar. Existe la creencia de que, cuando abra los ojos, contemplará el mundo y juzgará aquello en lo que la humanidad lo ha convertido.
No todos interpretan su figura del mismo modo. Mientras los sacerdotes defienden la fe establecida y consideran supersticiones muchas de las historias que circulan entre el pueblo, ciertos predicadores anuncian que el sueño de Oneiros está llegando a su fin. Sus advertencias hablan de sueños que dejan de serlo, de presencias que observan desde el otro lado y de señales que anuncian un cambio cuyo alcance nadie parece comprender.
Entre las creencias más antiguas vinculadas al Durmiente destaca el Augurio de las Alas Negras, una profecía asociada al final de los tiempos. Según esta tradición, llegará un momento en que unas alas negras cubrirán los cielos y la luz de Oneiros desaparecerá de la tierra. Para algunos, estas palabras representan una metáfora de la caída de la humanidad; para otros, anuncian un acontecimiento real que todavía está por cumplirse. Las interpretaciones más temidas relacionan la aparición de las Alas Negras con la llegada de aquello que nunca debió existir y frente a lo cual ni los muros, ni los templos, ni las armas ofrecerán protección.
También pervive una antigua superstición que relaciona las desgracias con unas alas negras, como si la calamidad nunca llegara sola. La tradición religiosa resta importancia a estas historias, considerándolas relatos destinados a infundir temor, aunque su persistencia revela hasta qué punto el miedo a lo desconocido se ha entrelazado con la fe en Oneiros.
La verdadera naturaleza del Durmiente continúa siendo un misterio. Para sus fieles, su sueño es la garantía de que el mundo seguirá su curso; para quienes temen su despertar, podría ser la última barrera que separa a la humanidad de algo que no está preparada para afrontar.