
Las tierras que rodean Dunwall son el sustento de sus habitantes. Extensos campos de cereales, huertos y pastos se extienden entre colinas boscosas y montañas, trabajados por generaciones de campesinos que dependen de sus cosechas y animales para salir adelante. Desde el amanecer hasta el ocaso, los aldeanos aran la tierra, cuidan del ganado y recogen los frutos de un trabajo tan duro como necesario.


